#metoo … NOT


  • Porque soy mujer no feminista (el feminismo se ha convertido en un movimiento igual de radical que cualquier extremismo; prefiero un piropo, o que un hombre me abra la puerta, a que mis hijos sean educados por la tribu).
  • Porque sobre estos hombros huesudos han llorado unas cuantas mujeres maltratadas, algunas luego me tomaron el pelo, por sentirse superiores.
  • Porque nunca hubo una mujer que me hable sobre alguna enfermedad suya y que yo la chismosee o me ría con otros de su enfermedad; al revés, si ha estado en mi poder, he dado hasta las propias medicinas que tenía.
  • Porque en mis puestos de trabajo he accedido a través de pruebas (la primera, en 1999, un año después del nacimiento de mi hijo; recuerdo como si fuese ayer la sala de redacción con unos quince que habíamos sido seleccionados; pasaron de las pruebas unos cuatro o cinco); luego, porque sabían cómo trabajo y aun así, daba alguna prueba. Me fallé sola el último nivel de una entrevista de trabajo en un sitio muy bueno, después de pasar por todos los niveles que requería el puesto, para mantener a mi familia unida. El único sitio donde intenté desempeñar un trabajo sin pruebas fue en la empresa donde trabajó mi marido, a quien quisieron agradecerle de esta manera todo el alto nivel de su trabajo, al fallecer. Digo intenté, porque no pude: por lo menos una vez a la semana salía del trabajo llorando. Menos mal que a veces llovía y la lluvia ocultaba mis lágrimas.
  • Porque cuando algo dejaba de funcionar en mis puestos de trabajo o se me sugería hacer compromisos que no quería hacer, he dimitido, sin más.
  • Porque he firmado un texto que envié con pseudónimo de hombre, alemán, para obtener una opinión justa sobre su valía, no porque soy mujer, tampoco por ser extranjera viviendo en Madrid.
  • Porque me encantan las corridas de toros y acudo a ellas cada vez que puedo. Esto no me convierte en una mala persona, porque esta misma persona salvó las vidas de unos cuantos animales y ni por asombro desearía la muerte de un niño enfermo de cáncer, simplemente porque su sueño era llegar a ser torero.
  • Hablando de animales y de bebés, me duelen miles de veces más los niños que mueren abortados cada día.
  • Porque no se me ocurrirá entrar en una iglesia desnuda o robar al Niño Jesús desde un Belén, pero tampoco aceptaría jamás cubrirme la cabeza con un velo.
  • Porque el negro, en la cultura europea es, para muchos, el color del duelo, de la perdida de un ser querido, y no se puede convertir en otra cosa. 
  •  Porque no volveré a ser empleada, sino empleador.
Etiquetado:  mujer no feminista

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