Silencios y ruidos, o el día cuando el mundo no se paró


Para citar una canción, “tengo una mala noticia…”, cuando unas han parado, el mundo ha seguido dando vueltas y la gente normal ha seguido viviendo.

Algunas de estas que no han parado ayer, lo descubrieron en sus carnes, al morir en sus manos y delante de sus hijos los hombres que más amaban en la vida.

Otras, que no pararon ayer, han comprendido que el mundo no para si paran ellas, al estar ellas mismas a punto de morir por enfermedad o por la razón que fuese.

Las hay, luego, quienes han visto cómo el mundo ha seguido girando, cuando sus almas se hicieron pedazos, de cristal si queréis (hablando de techos de cristal), cuando sus hijas o hijos han desaparecido para siempre por una estampida o por ser arrebatados, simplemente desde la calle. Algunos han tenido “la suerte”, vaya “suerte”, de poder encontrar un cuerpo y enterrar un ataúd. Otras, no.

Y les pregunto a las de los ruidos y gritos, ¿pueden dormir tranquilas, de noche o de día, cuando saben que se apoderan del trabajo en silencio de las otras?

Pueden mirarse en el espejo, para lavarse o maquillarse, según quieran, cuando hablan de “techos de cristal”, “visibilizar” y toda la panoplia del nuevo lenguaje de madera, cuando pertenecen a los que ponen los techos sobre cuales hablan y hacen invisibles a la parte de las mujeres con sentido común, que no quieren sumarse a una masa amorfa que no pasa más allá de lo que está #guay, #cool y con #hashtag(es ironía)?

Una pregunta más: ¿quién les da el derecho para hablar en nombre de otras o todas las mujeres? A mí no me han preguntado lo que estoy pensando, así que…

Les dejo aquí unas “invisibles”, con “techo de cristal” y que se han llevado y se llevan todas las nubes de piedras habidas. Esto sí, en silencio.

INDIRA GHANDI

LAS DAMAS DE BLANCO

LILLIAN TINTORI

Etc.,

Etc.

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